DESINFECCIÓN CONTACTLESS

A raíz de la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia de COVID-19, los requerimientos de limpieza y desinfección se han vuelto muy exigentes. Se sabe que las formas más frecuentes de transmisión de esta –y muchas otras enfermedades– son, principalmente por contacto cercano con una persona infectada y, de forma indirecta, por contacto con superficies que se encuentren en su entorno inmediato o con objetos que haya utilizado. Los microbios pueden permanecer en el aire durante periodos prolongados y llegar a personas que se encuentren a mayor distancia, por lo que la transmisión aérea del virus es también posible.

El entorno de una persona afectada puede actuar como reservorio temporal del virus. La temperatura, humedad y naturaleza de los materiales hacen que la permanencia del virus sobre las superficies sea distinta, en donde los agentes patógenos pueden permanecer durante varios días, por lo que para contener la propagación de esta epidemia se debe activar un protocolo de limpieza y desinfección con el correcto y frecuente tratamiento de superficies y aire ambiental.

La limpieza es el proceso mecánico a través del cual se elimina por arrastre la suciedad visible y la materia orgánica o inorgánica adherida a una superficie. Es imprescindible lograr la desaparición de restos orgánicos o químicos sobre las superficies a tratar, ya que su presencia impide el contacto de los agentes microbicidas. Es por ello que todo material que no pueda ser previamente limpiado, no podrá ser desinfectado.

La desinfección es el procedimiento que destruye microorganismos activos. Los desinfectantes idealmente deben tener las siguientes características:

  • Amplio espectro antimicrobiano

  • Velocidad de acción rápida y efecto remanente mantenido

  • Método de aplicación sencillo

  • Compatibilidad con superficies y materiales

  • Ausencia de toxicidad y efectos irritativos mínimos

  • Bajo impacto medioambiental

A menudo se utilizan como desinfectantes sustancias químicas tóxicas o corrosivas como lejía, amoníaco o alcohol, por citar algunos. Estos desinfectantes químicos se aplican tradicionalmente por medio de tres procedimientos: fricción, inmersión o pulverización.

Se deben utilizar los equipos de protección individual apropiados durante la preparación, aplicación y eliminación de los productos desinfectantes. Existen múltiples factores que pueden afectar la efectividad de los desinfectantes químicos, que deberán tenerse en cuenta en todos los procesos de desinfección. Entre los más importantes, cabe destacar:

  • Grado de limpieza previo: la mayor parte de desinfectantes se inactivan en presencia de materia orgánica, por lo que la limpieza previa es fundamental.

  • Las características del material y de los objetos a tratar también pueden afectar la calidad de la limpieza. Así, materiales plásticos y gomas, superficies porosas, rugosas o poco accesibles son susceptibles de una peor limpieza.

  • Los desinfectantes deben ser diluidos y activados de acuerdo con las recomendaciones de los fabricantes.

  • Duración y temperatura de exposición al desinfectante: debe respetarse el tiempo de contacto especificado por el fabricante, así como la temperatura de uso del producto.

Aunque los métodos tradicionales son eficaces, se ha evidenciado que estas prácticas de limpieza y desinfección manual a menudo no son las óptimas. Aparte de los puntos antes mencionados, las razones de una desinfección insuficiente puede deberse a malentendidos, no seguir correctamente el protocolo de limpieza, falta de limpieza de todas las superficies, falta de eficacia de los productos desinfectantes en ciertos materiales, lugares donde es difícil de pasar un trapo o contaminación de los propios instrumentos de limpieza. Por otro lado, son necesarios recursos adicionales para el manejo y almacenamiento de sustancias químicas peligrosas o corrosivas, vigilando además que no hayan caducado. Por último, después del tratamiento quedan residuos peligrosos y contaminantes que hay que tratar convenientemente a fin de minimizar los daños medioambientales.

Para mejorar la efectividad de los métodos tradicionales de limpieza y desinfección, se están introduciendo tecnologías de desinfección contactless, entre las cuales las más prometedoras incluyen el uso de radiación ultravioleta germicida (UVG) y ozono.

Ambas tecnologías tienen en común que no se aplican con medios manuales, no necesitan la manipulación de productos químicos ni generan residuos contaminantes.

Tienen en común también, al igual que cualquier otro método de desinfección, que no debe haber personas presentes durante el tratamiento o, en caso contrario, deben estar adecuadamente protegidas mediante equipos de protección individual.

Mientras que el ozono es un gas y por este motivo tienden a ocupar la totalidad del espacio en el que se encuentra, lo que hace que sea muy efectivo, siempre que las concentraciones sean las correctas para desactivar los patógenos, en cambio la radiación UVG sufre del llamado efecto sombra, por el cual no es efectivo si la radiación no incide directamente sobre los microbios.

Por otro lado, el ozono debe reconvertirse en oxígeno o ventilar la estancia en donde se efectúa el tratamiento antes de que pueda ser nuevamente ocupada. En cambio después de un tratamiento mediante radiación ultravioleta, el recinto puede ser ocupado inmediatamente.

Aplicadas correctamente, esto es, ajustando la dosificación y tiempos necesarios para realizar una desinfección efectiva, ambas técnicas obtienen mejores resultados que los métodos convencionales, no dependen de factores humanos para su aplicación y son complementarios a la limpieza, que habitualmente se suele realizar de forma manual.

Existe una distinción entre el término «desinfección» y «esterilización». La esterilización se define como la completa destrucción de todas las especies microbianas, considerándose como tal cuando se erradica el 99,9999% de la población de microbios. La desinfección, por otro lado, es simplemente la reducción de la población microbiana, aceptándose por lo general un 90% de eliminación de microbios como suficientemente efectiva, como en los casos de tratamientos tradicionales. Tanto la desinfección por ozono como por radiación UVG pueden obtener resultados en torno al 99% y por tanto, muy cercanos a la esterilización.

Contacta con nosotros si deseas una solución a medida para tus necesidades de desinfección contactless.

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DESINFECCIÓN MEDIANTE RADIACIÓN ULTRAVIOLETA GERMICIDA (UVG)

DESINFECCIÓN MEDIANTE OZONO

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