DESINFECCIÓN MEDIANTE RADIACIÓN ULTRAVIOLETA GERMICIDA (UVG)

Para mejorar la efectividad de los métodos tradicionales de limpieza y desinfección, se están introduciendo tecnologías de desinfección contactless, entre las cuales una de las más prometedoras es la desinfección mediante radiación ultravioleta germicida.

La radiación ultravioleta es la energía electromagnética emitida a longitudes de onda menores que la correspondiente a la visible por el ojo humano, pero mayor que la que caracteriza a los rayos X, esto es, entre 100 y 400 nanómetros (un nanómetro equivale a la milmillonésima parte de un metro). Esta radiación es parte integrante de los rayos solares, aunque se pueden producir también artificialmente. Cierto rango de radiaciones ultravioletas se utiliza en una variedad de aplicaciones de desinfección, dado que posee propiedades germicidas. No es igual la radiación de las cabinas de bronceado, la luz negra de las discotecas o luz de una lámpara violeta que la radiación ultravioleta germicida (UVG). La radiación UVG penetra en las células de los microorganismos como bacterias, virus y otros microbios y destruye la información genética dentro del ADN. Así, los microorganismos pierden su capacidad reproductiva, lo que hace que se inactiven y dejen de ser dañinos. La naturaleza germicida de la radiación UVG es muy adecuada para tratar patógenos, que se pueden volver extremadamente resistentes a los desinfectantes químicos, pero que no pueden desarrollar inmunidad a la radiación UVG.

Los patógenos son microbios que causan infecciones en humanos y animales, en los que se incluyen virus, bacterias y hongos.

La radiación UVG se emplea actualmente para la desinfección de agua potable, aire, implantes de titanio o lentes de contacto. En el entorno sanitario (como salas de operación, salas de aislamiento o cabinas de seguridad biológica) se emplea para la destrucción de microorganismos de propagación aérea o la inactivación de microbios en superficies.

Desafortunadamente, lo que hace que la radiación UVG sea tan efectiva también lo hace peligroso. La radiación UVG puede producir daños en la piel, envejecimiento prematuro, causar melanoma y otros tipos de cáncer. También puede causar problemas en los ojos y en el sistema inmunitario, por lo que su aplicación debe realizarse en lugares no ocupados por personas.

Entre sus ventajas, podemos mencionar que se evitan errores humanos en su aplicación, no requiere transporte ni manipulación de productos químicos tóxicos o peligrosos ni genera residuos contaminantes y que después de un tratamiento mediante radiación UV, el recinto puede ser ocupado inmediatamente.

Entre sus inconvenientes, tenemos que, al igual que cualquier otro método de desinfección, no debe haber personas presentes durante el tratamiento o, en caso contrario, deben estar adecuadamente protegidas mediante equipos de protección individual. Por otro lado, la radiación UVG sufre del llamado efecto sombra, por el cual no es efectivo si la radiación no incide directamente sobre los microbios.

Aplicada correctamente, ajustando la dosificación y tiempos necesarios para realizar una desinfección efectiva, la desinfección mediante radiación UVG obtiene mejores resultados que los métodos convencionales y es complementario a la limpieza, que habitualmente se suele realizar de forma manual.

Existe una distinción entre el término «desinfección» y «esterilización». La esterilización se define como la completa destrucción de todas las especies microbianas, considerándose como tal cuando se erradica el 99,9999% de la población de microbios. La desinfección, por otro lado, es simplemente la reducción de la población microbiana, aceptándose por lo general un 90% de eliminación de microbios como suficientemente efectiva, como en los casos de desinfección usando sustancias químicas tradicionales. La desinfección por radiación UVG obtiene resultados en torno al 99% y por tanto, muy cercanos a la esterilización.

Los sistemas de desinfección de aire mediante radiación UVG se diseñan teniendo en cuenta el volumen o caudal de aire a tratar, su temperatura y humedad relativa, el propio diseño del sistema de ventilación, la distancia y el tiempo de exposición, la potencia de las lámparas UVG, la distribución de radiación así como el rango de longitudes de onda de la radiación UVG generada y la sensibilidad de los diferentes patógenos a la radiación UVG.

Si la velocidad del aire es demasiado alta y la dosis de radiación UVG es insuficiente, un microbio puede tener una respuesta insignificante o incluso recuperarse de un daño insuficiente.

Se debe considerar pérdidas de eficiencia del sistema debido a que las condiciones de desinfección no serán las ideales, como ciertas limitaciones constructivas y geométricas de las lámparas y conductos, falta de uniformidad de la radiación en toda la sección del conducto, flujos no turbulentos o el grado de reflexión de las radiaciones UVG en la superficie interior de los conductos.

Los sistemas de desinfección de aire pueden aplicarse tanto a instalaciones centralizadas de ventilación o climatización como a recintos cerrados. En los sistemas de desinfección por radiación UV con recirculación de aire, los microorganismos se exponen repetidamente a la radiación, por lo que su rendimiento es superior.

Los sistemas de desinfección de superficies se basan en el control de crecimiento microbiano mediante su exposición directa a la radiación UVG. La radiación UVG puede esterilizar cualquier superficie si se le da suficiente tiempo, inclusive con una baja intensidad de radiación. Sin embargo, en aplicaciones prácticas, el crecimiento microbiano puede ocurrir en grietas, áreas sombreadas o agua estancada donde la radiación UVG puede no penetrar completamente.

El punto más complejo de dimensionar en un sistema de desinfección UVG es determinar la potencia de la lámpara para calcular la dosis de radiación a la que se someterán a los microorganismos de propagación aérea a efectos de conseguir el objetivo de desinfección indicado y se basa en información propia de los fabricantes de lámparas UVG (como sus especificaciones geométricas y distribución e intensidad de la radiación UVG) y en datos experimentales, que se comprueban en la puesta en marcha de la instalación.

La variedad de microbios a la que pueda enfrentarse un sistema de desinfección por radiación UVG es impredecible. Depende en cierto modo del tipo de instalación y su ubicación geográfica. Por otro lado, todos los virus y casi todas las bacterias son vulnerables a niveles moderados de exposición a la radiación UVG. Se suelen encontrar habitualmente virus en las edificaciones ocupadas por personas debido a la presencia de portadores de los agentes patógenos. Las bacterias pueden ser contagiosas u oportunistas, muchas de ellas encontradas en el interior de edificaciones, aunque algunas son ambientales.

Los sistemas de desinfección UVG generalmente se usan en combinación con filtros de alto rendimiento, una práctica generalmente recomendada para aplicaciones médicas.

Contacta con nosotros si deseas una solución a medida para tus necesidades de desinfección mediante radiación ultravioleta germicida (UVG).

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